Casa rural Haitzetxea

Alojamiento, Casa Rural en Navarra – Turismo en Zugarramurdi.

En el barrio de Leozar de Urdazubi/Urdax, se encuentran las cuevas de Ikaburu, o cuevas de Urdax.

Fueron descubiertas en 1808 por un pastor, aunque los estudios realizados fechan su origen hacia 14 mil años atrás a.C. Al haberse encontrado sílex, se cree que en la Prehistoria, hace unos 6 mil años, pudieran estar habitadas por el hombre.

Durante miles de años, el agua ha excavado en la roca diversas galerías intercomunicadas que suman una superficie total de 1850 metros cuadrados. El magnesio ha creado con su goteo mil formas de estalactitas y estalagmitas.

La entrada da paso al Salón de Recepciones, de 30 m. de largo y 23 de ancho. La Sala de los Tres Reyes posee estalagmitas de gran tamaño y la Sala de las Columnas, ambas recorridas por el riachuelo Utxumea, son también de gran belleza.

Una parte de las cuevas, acondicionada con escaleras e iluminación, puede ser contemplada por una visita guiada de 30 minutos, acompañada de un montaje de luz y sonido con explicaciones en euskera, castellano, francés e inglés.

Según cuenta la leyenda, en las cuevas vivían las Lamías, seres mitad mujer y mitad pez. Otras cuevas (no visitables) son las de Berroberria y Alkerdi, donde se albergan algunas pinturas rupestres datadas en 12 o 13 mil años.

A unos 400 metros del pueblo de Zugarramurdi, el torrente Urbia, más conocido como Infernuko Erreka (río del infierno), ha perforado la roca calcárea y ha formado un túnel de 120 metros de longitud y que alcanza alturas de hasta 12 metros.

El lado más abierto del túnel recibe el nombre de Sorginen Lezea (cueva de las brujas) y el más estrecho, en el extremo opuesto, se llama Akelarrelezea (cueva del akelarre). En la parte más alta existen otras dos galerías de tamaño más reducido a ambos lados. Pero la fama de las cuevas de Zugarramurdi proviene del trágico suceso que ocurrió a comienzos del siglo XVII, dónde desde el mismo pueblo se avisó a la Inquisición para que interviniera en un caso de brujería.

Tres meses de investigaciones, 300 personas fueron culpadas de delitos de brujería aunque sólo 31 (vecinas de Baztán, Urdax y Zugarramurdi) fueron encausadas y trasladadas a Logroño. De ellas, 11 sobrevivieron, varias murieron en la cárcel torturadas y el resto, 6 mujeres y 2 hombres de Zugarramurdi, fueron condenados a morir en la hoguera acusados de brujería por el tribunal.

Con este auto de fe, finalizaron las persecuciones de supuestos brujos y brujas en Navarra y la gruta en la que supuestamente tenían lugar los akelarres, quedó ligada a la historia de la brujería.

En la Cueva Grande cada 18 de agosto se celebra el “zikiro jate”, una comida popular que coincide con las fiestas patronales de Zugarramurdi.

El menú consiste en una piperrada, una sopa y carnero o zikiro, que se asa en grandes trozos ensartados en estacas y a la leña.

 

Museo de la Brujas

El nombre de Zugarramurdi ha quedado para siempre unido a la palabra “brujería” desde un proceso que tuvo lugar a principios del siglo XVII, en el que una treintena de personas de la localidad fueron ajusticiadas por sus supuestas prácticas brujeriles. ¿Fue la envidia la culpable de todo? ¿Las diferencias políticas o culturales? ¿O un excesivo celo religioso? Sea como fuere, hace 400 años tuvieron lugar unos hechos que cambiaron la hasta entonces pacífica historia de este pueblo. Actualmente, el Museo de las Brujas es el puente que une el pasado de la localidad con el presente.

El museo, una antigua casona que fue utilizada como hospital desde finales del s. XVIII, consta de una planta baja y dos niveles más. El objetivo principal del museo es cambiar la visión que tradicionalmente se tiene en torno a la brujería. Para ello, se le ha dado un enfoque contemporáneo y se ha utilizado la tecnología más avanzada para reforzar el contenido del museo. Varios audiovisuales hacen de hilo conductor de la visita, aunque el visitante cuenta, asimismo, con textos explicativos que completan la información y con varios ordenadores con pantallas táctiles, que profundizan en determinados temas.

En la planta baja se encuentra la recepción, los aseos, la tienda, un punto de información turística y un auditorio. Es precisamente en este último donde da comienzo la visita mediante un audiovisual de unos quince minutos de duración que trata sobre la caza de brujas. Se pretende dar una perspectiva global del tema, adaptada al siglo XXI.

Ya en el primer piso se narra la propia historia de Zugarramurdi. Se trata de un homenaje a la memoria y la tierra en la que nos encontramos. Para ello, se realza la importancia de los implicados e implicadas en el proceso inquisitorial que tuvo lugar en el siglo XVII. Mediante el primer audiovisual, de unos cinco minutos, se narra cómo empezó a surgir la brujería en el pueblo. Además, se da información sobre el funcionamiento de la propia Inquisición y la huella que dejó a su paso por esta tierra.

En la segunda planta se pretende contextualizar todo lo mencionado anteriormente para que pueda ser entendido en un espacio y en un tiempo concreto. Mediante un audiovisual de unos diez minutos de duración se explica cómo entendían el mundo en aquella época y cómo lo interpretaban. Después, el visitante atraviesa una sala en donde están explicados uno por uno los principales personajes mitológicos de la cultura vasca mediante una ilustración y una descripción de la función que desempeñaban. Para finalizar, se visita la última sala, en la que se muestra cómo era el día a día de la época, donde se realza la importancia de las mujeres en general y de las herboleras o curanderas en particular. Hay, también, una recreación de una cocina y una pantalla táctil con información sobre los usos de las plantas medicinales. El recorrido termina con un audiovisual sobre el “akelarre” (7 mins).

Escrito hecho por Ainhoa Agirre (gerente del Museo de la Brujería).

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